jueves, 14 de febrero de 2013

Día 57 - 14/2

4 días...

Tras las agujetas, por fin ha tocado el último entrenamiento en pista de atletismo, me esperaba el último 2000.

Tal vez, de todos los realizados hasta ahora, hoy ha sido el peor día con diferencia. Físicamente bien, con las piernas algo resentidas por las agujetas del otro día pero perfectas, sin molestias. Psicológicamente fatal, muy poco aplomo y sensación reacia a correr en pista.

Con la mente algo dispersa, ansiosa por pasar el día 19 y nulas ganas de correr me puse a ello.

Lo bueno lo vi en los primeros 200 metros, ya que las piernas me iban bien, no sentía la molestia de la tibia en su parte superior, junto al hueso, y aún estando con la cabeza fuera de la pista eso me tranquilizaba.

Primer paso por los 400, 1'27''. Se me había ido el ritmo completamente, no había sabido llevar mi cadencia habitual y he acelerado más de la cuenta, hasta rebajar 13 segundos la primera vuelta.

Con lo anterior, la segunda vuelta ha sido de ritmo lento, necesitaba terminar y el ritmo anterior me iba a llevar a poco triunfo. Totalmente cansado, la cabeza no seguía al cuerpo y eso nunca puede ir bien.

Entrando en la tercera en 5'08'' ya iba todo en su sitio, entre los 800 y los 1000 metros sentía la mente algo mejor, pero el cuerpo hecho mierda.

Aquí lo he pasado realmente mal, mi tercera vuelta es jodidamente mala en cuestión psicológica, mi paso por 1000 es horrible, veo pasar los 1000 y sólo me encuentro por delante otros tantos, y eso me desmotiva bastante.

Dejo de mirar el crono, me la pela total y absolutamente lo que marque, quiero terminar.

Enfilo la cuarta vuelta en un término medio, jodido físicamente y jodido mentalmente, pienso que restan 800 metros.

Abro paréntesis aquí para anotar algo, mi primera curva de cada vuelta, es decir, los primeros 100 metros de cada 400 son terribles. Esa curva me tiene la moral comida, conforme paso los siguientes 100 y enfilo los 300 me animo, y la última recta de cada tramo de 400 la llevo bien, pero es una constante el que cada vuelta se desarrolle así.

Termino la cuarta y engancho la quinta. La quinta la corro con el corazón, porque decir que yo estoy atento a mi rendimiento en esa vuelta sería ser un cabrón mentiroso. Aprieto todo, ni siquiera pienso, ni siquiera me remito a algo que me motiva o pienso qué queda.

Tiro con todo, y hago mis últimos 200 con una técnica perfecta, una zancada grandiosa, y con menos pulmones que un caracol, pero tiro.

Paro el crono y me tiro en plancha al tartán, me lo merezco independientemente del tiempo.

Un capricho tartánico es siempre bienvenido.

Miro el reloj y me felicita, veo un 8,08''.

Termino con un sabor extraño en la garganta, muy, muy cansado, seguro que la vez que peor he terminado ha sido hoy, sin duda.

Y estoy jodidamente orgulloso de haber corrido mi último 2000 en un tiempo que jamás hubiera imaginado, cumpliendo un plan de entrenamiento que más de uno y de dos ha tachado de locura, de inservible, y que yo igualmente lo tenía en dicha consideración.

Pero me ha valido, ha valido para superar una barrera que tenía desde hace mucho tiempo, y que, resultados oficiales el día de las pruebas aparte, para mí es una victoria personal curiosa, porque soy lo más inconstante que puede existir en esto de correr.




Por la tarde, aún con un cansancio acumulado bastante considerable, he entrenado mi último bloque de ejercicios dorsales.

Sigo, incluso muy cansado, sacando 17 dominadas, más los típicos ejercicios de jalones y remo.



Se acabó el entrenar.


El sábado 16, por la mañana, haré un par de veces el circuito y el salto. Tengo pensado igual hacer un par de series de dominadas, solamente dominadas, para descansar totalmente domingo y lunes.

Llegaré con un descanso de tres días en dominadas, creo que sacaré las 17, y en eso consiste mi apto.

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