domingo, 9 de junio de 2013

3º prueba, 1º parte, psicotécnicos, personalidad, cuestionario biográfico e idioma voluntario - Días 164 al 171 - 2 al 9/6

Ya está hecha la primera parte del final del proceso.

Ayer, día 8 de junio, en Carabanchel, tuvo lugar la primera parte de la tercera prueba del proceso selectivo. Quedan realizados, así, los psicotécnicos, el cuestionario biográfico y el test de personalidad.

Destacar el factor clásico de esta prueba, el tiempo, lo ssegundos, que corrían de forma inexorable respecto al número de preguntas, tiempo escaso, esa era la consigna y sensación al salir a las puertas del complejo de estudios policiales.

Como en el resto de pruebas, los psicotécnicos tienen su forma de proceder, y es no entretenerse. Es bien sabido que, salvo casos realmente excepcionales, es complicado responder a todas las cuestiones de forma acertada dentro del marco temporal ofrecido por la DFP, así que hay que ir a por lo seguro, a sumar aciertos dejando de lado el máximo de errores posibles.

Contestar limpio.

La prueba comenzó con el test de personalidad, de 200. Aquí no hay mucho misterio, tiempo justo pero suficiente y la premisa fundamental de ser totalmente sincero, de esa forma no habrá contradicciones en la entrevista ni en otras preguntas del mismo test.

En segundo lugar, un ómnibus de 70 preguntas abrió la prueba de psicotécnicos, y tras él, dos textos de lectura comprensiva y 30 cuestiones acerca de los mismos. En total 100 preguntas que evaluarán la capacidad de los aspirantes de cara a la psicotecnia. Unos 30 minutos para el ómnibus y 12 para los dos textos.

Tras esto, el cuestionario biográfico o biodata, que versaba sobre preguntas de índole persona, familiar, bastantes de ámbito laboral y algunas sobre la institución del CNP. Aplicar aquí la misma sinceridad que en la personalidad, contestar tal y como uno es facilita bastante las cosas de cara a la entrevista personal. Bastantes preguntas, 8 caras de folio común, en 40 minutos, pero se quedan tremendamente escasos debido a que no se trata de marcar opciones, sino de completar de forma escrita, y se deben medir las respuestas para no dejar sin contestar ninguna, ya que el Tribunal especifica que se valora de forma negativa las cuestiones en blanco.


El inglés cerró la mañana, 40 preguntas con huecos a rellenar de entre cuatro opciones, no suma ni resta hasta que no se apruebe todo el proceso, así que fue más un descanso mental que una exigencia.


El trato correctísimo, muy amable, más incluso que en anteriores pruebas, lo cual es de agradecer siempre por parte de los opositores.


Al entrar al aula en cada mesa había una hoja que distribuía todos los números de opositores entre los distintos días de celebración de entrevistas, así que cada uno ya sabe cuándo le toca, comienzan esta semana siguiente y finalizan la última semana de junio, así que sabremos notas probablemente a lo largo de la primera quincena de julio.


Como apunte personal, creo haber escapado bien de los psicotécnicos, he seguido mi estrategia fija de contestar a lo que sé, no arriesgar demasiado e intentar quedar por encima de los que han perdido los nervios, y creo firmemente en que ha funcionado, pero hasta no ver las notas finales nada es seguro en este proceso.

Estoy muy tranquilo de cara a la entrevista, confío en haber hecho todo lo posible de la forma más correcta, tengo muy claro lo que quiero, así que seguiré siendo totalmente transparente, cercano, y que sea lo que deba ser.

Por mi parte, como quien dice, no he vuelto a mi ciudad cuando ya estoy sacando los billetes para volver, voy en los primeros días.


Mucha suerte a todos.

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